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Vicente Calduch: por qué tu piel no necesita una rutina de diez pasos

El «más es mejor» lleva años colonizando el cuidado facial. El farmacéutico Vicente Calduch (CEO de Laboratorios Calduch) acaba de ponerle cifras a un error de formulación que se repite en consultas…

Vicente Calduch: por qué tu piel no necesita una rutina de diez pasos

El «más es mejor» lleva años colonizando el cuidado facial. El farmacéutico Vicente Calduch (CEO de Laboratorios Calduch) acaba de ponerle cifras a un error de formulación que se repite en consultas y redes: la piel no necesita diez pasos para mantenerse en buen estado. En una entrevista reciente en Woman Madame Figaro, el especialista sostiene que, a partir de los 40, basta con tres gestos sostenidos —hidratación con activos reparadores, fotoprotección diaria y un antioxidante— para sostener la barrera cutánea. Cualquier capa extra sin función demostrada es, en su lectura, ruido de marketing.

Hidratación y SPF, el eje no negociable

Calduch explica que el frío, el viento y los contrastes térmicos del invierno comprometen la barrera lipídica. Para revertirlo, recomienda fórmulas que combinen ceramidas, glicerina, ácido hialurónico, escualano o manteca de karité: «Las ceramidas ayudan a reforzar la barrera de la piel y los ingredientes hidratantes ayudan a mantener el agua en ella».

A esto se suma el SPF diario, sin excepciones estacionales. «El protector solar debería ser un gesto diario los 365 días del año, porque la radiación ultravioleta contribuye al fotoenvejecimiento y a la aparición de manchas», señala. A partir de los 40, mantenerlo es «especialmente importante para cuidar el aspecto y la salud de la piel a largo plazo», insiste.

Activos con evidencia y dónde no pasarse

El farmacéutico sitúa los retinoides entre los activos con más recorrido en piel madura: favorecen la renovación celular, mejoran la apariencia de las arrugas y contribuyen a unificar el tono. Para quien busque una alternativa vegetal o más suave, apunta al bakuchiol como opción interesante, aunque aclara que «no es exactamente lo mismo que un retinoide».

La vitamina C ocupa el tercer pilar. «Es un potente antioxidante que ayuda a proteger la piel frente al estrés oxidativo, mejorar la luminosidad y unificar el tono. Además, participa en la síntesis de colágeno», explica Calduch, que recomienda aplicarla por la mañana junto al SPF: «puede convertirse en un tándem excelente para prevenir los signos visibles del envejecimiento».

Sobre la exfoliación, el aviso es directo: «A partir de los 40 no se trata de exfoliar más, sino de exfoliar mejor y de forma habitual». La renovación celular se ralentiza con la edad, pero abusar de exfoliantes químicos o físicos en invierno puede provocar sequedad, irritación o sensibilidad si el estrato córneo ya está comprometido.

La conclusión es técnica, no estética: una rutina eficiente se mide por la biodisponibilidad de sus activos, no por el número de envases. Tres gestos —hidratación reforzada con ceramidas y ácido hialurónico, SPF constante y un antioxidante bien formulado como la vitamina C— cubren el grueso de las necesidades dérmicas a partir de los 40. Antes de añadir un cuarto o quinto producto, conviene revisar la lista de ingredientes en orden descendente y preguntarse si el activo está en concentración funcional o si solo aparece como reclamo al final del INCI. Lo demás, según Calduch, suele ser ruido de envase.