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Cómo recuperar la salud y firmeza de tu piel tras los excesos del verano

Según los datos publicados por 20Minutos a partir de las indicaciones de la farmacéutica Marta Ortega, CEO de Mlab Wellaging, la estrategia post-verano exige algo más que una crema aplicada a última hora.

Cómo recuperar la salud y firmeza de tu piel tras los excesos del verano

Septiembre llega con la misma factura de cada año: tres meses de UV acumulada, agua clorada y sal marina convertidas en una capa de células muertas y textura irregular sobre el cuerpo. El daño no siempre se ve, pero la piel lo registra. Según los datos publicados por 20Minutos a partir de las indicaciones de la farmacéutica Marta Ortega, CEO de Mlab Wellaging, la estrategia post-verano exige algo más que una crema aplicada a última hora.

Proteína, sueño y cortisol: los ejes que se ignoran

La firmeza no se reconstruye desde el bote, sino desde la ingesta proteica. La recomendación trasladada por Ortega sitúa el consumo diario entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilogramo de peso, ajustado al nivel de actividad física. La radiación UV acelera la degradación del colágeno, y sin sustrato proteico la síntesis se queda corta. Por eso, según la experta, la mejora de elasticidad, tono y luminosidad empieza dentro, no fuera.

El segundo eje es el descanso nocturno. Durante el sueño se activan mecanismos de reparación, regeneración y renovación celular que ningún cosmético replica de forma equivalente. El tercero, el más silencioso, es el cortisol. Cuando se mantiene elevado de forma prolongada, dispara el estrés oxidativo y la inflamación crónica, dos procesos que degradan las fibras de colágeno y elastina. Reducirlo forma parte del protocolo tanto como aplicar un activo.

Exfoliación mecánica y activos con función documentada

Una vez atendidos los factores internos, la rutina externa arranca con cepillado en seco antes de la ducha: retira células muertas, favorece la microcirculación y prepara el estrato córneo para absorber mejor lo que viene después. No es un gesto decorativo; condiciona la biodisponibilidad de todo lo que se aplique a continuación.

La loción posterior debe contener activos con trayectoria en dermatología: retinol, urea, centella asiática, niacinamida y vitamina E. No son modas pasajeras; cada uno cumple una función concreta. Retinol y urea renuevan la capa córnea y retienen agua; centella asiática y niacinamida modulan la inflamación y unifican el tono; la vitamina E neutraliza radicales libres generados por la radiación acumulada. El resultado esperable tras semanas de uso constante es una textura más uniforme y un aspecto menos apagado, no una transformación inmediata.

El veredicto

La piel corporal post-verano se repara con tres factores que ningún producto sustituye: aporte proteico suficiente, sueño reparador y gestión del estrés. Sobre esa base, la exfoliación mecánica y los activos tópicos con función documentada cierran el ciclo. Cualquier rutina que ignore los dos primeros factores estará trabajando solo sobre el síntoma, no sobre la causa. Y la causa, en septiembre, es siempre doble: lo que el sol hizo fuera y lo que el descanso y el cortisol dejaron de hacer dentro.